Quién te va a enseñar
No soy un profesor que aprendió árabe como segunda lengua: es mi idioma materno, y llevo años enseñándolo específicamente a personas cuyo idioma es el español. Esa combinación es la que me permite anticipar dónde se traba un hispanohablante y resolverlo antes de que se vuelva frustración.
Enseñanza y traducción se retroalimentan
Mi trabajo como intérprete y traductor entre árabe y español es la prueba práctica de mi dominio del par de idiomas. Lo que aparece en una reunión, un documento o una conversación real termina entrando a mis clases como ejemplo vivo.
Con quién trabajo en Santiago
Atiendo estudiantes individuales, familias, grupos de adultos y proyectos institucionales: colegios, clubes y centros culturales que quieren incorporar el árabe. En cada caso adapto el nivel de exigencia y el tipo de material.
Cómo empezamos
Partimos con una conversación corta para entender tu objetivo, tu tiempo disponible y si te conviene Fusha, dialecto levantino o una mezcla. Con eso te propongo un plan y recién ahí definimos formato y frecuencia.