Nací en Siria, donde el árabe es vida cotidiana.
Mi dialecto nativo es el árabe levantino sirio: crecí escuchándolo y hablándolo todos los días, en casa, en la calle, en las conversaciones largas de familia. Esa relación natural con la lengua es la que traigo a clase: sonidos reales, expresiones vivas y el contexto cultural que hay detrás de cada palabra.

